En los años 50 los 4 submarinos clase “R” habían cumplido largamente sus 25 años de servicios a la Nación y el Gobierno dispuso su remplazo por modernas unidades de ataque (cazador/matador) con la mas moderna tecnología de la posguerra y diseño exclusivo para el Perú, denominándolos Clase “SIERRA”. Fueron construidos en los astilleros de la Electric Boat Co., en Connecticut, Estados Unidos y bautizados con las denominaciones LOBO (S-1) y TIBURON (S-2), que arribaron en Julio de 1954 y ATUN (S-3) y MERLIN (S-4)., que llegaron al Callao en Noviembre de 1957, posteriormente fueron denominados DOS DE MAYO (SS-41) , ABTAO (SS-42), ANGAMOS (SS-43) e IQUIQUE (SS-44).

Fue lanzado al agua el 27 de Octubre de 1953 en el puerto de New London, Connecticut, U.S.A. y bautizado con el nombre de BAP TIBURON, el afirmado del Pabellón Nacional fue el 1ro de Marzo de 1954 y luego de un periodo de entrenamiento en los Estados Unidos navegó al Callao, incorporándose a la Armada Peruana el 20 de Julio de 1954. Desde entonces cumplió importantes misiones en la Flotilla de Submarinos, que contribuyeron en tiempo de paz a disuadir a cualquier potencial enemigo de ir a la guerra.
El 29 de Marzo de 1957 se le cambió de nombre a BAP “ABTAO” en homenaje a uno de los combates más importantes de la historia del Perú, el Combate Naval de Abtao del 7 de Febrero de 1866 frente a la costa de Abtao, Chile, librado entre la escuadra española y la vencedora escuadra aliada peruano-chilena, al mando del Capitán de Navío Manuel Villar distinguido miembro de la Armada del Perú.
El “ABTAO” tiene mil quinientas toneladas de desplazamiento, 80 metros de eslora (largo), 9 metros de manga máxima (ancho). Cuenta con 4 tubos lanzatorpedos en la proa y 2 en popa, además de un formidable cañón de 5” en cubierta. Su profundidad operacional (inmersión) fue de 200 metros y una dotación de 7 Oficiales y 33 tripulantes calificados en el arma submarina. Durante sus 48 años de servicio totalizó 5003 inmersiones. Submarinistas de Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela fueron entrenados a bordo, sumando centenares los submarinistas peruanos que orgullosos lo tripularon, dando muestras de su alta capacidad y hábil empleo táctico en maniobras realizadas con unidades de las Armadas de Estados Unidos, Chile, Ecuador, Colombia y Reino Unido y otros países, dando testimonio a la prosa de Nicomedes Santa Cruz que dice: Que distinto hubiera sido, si Grau hubiera tenido un submarino peruano en su flota”.

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