Este monumento arqueológico se encuentra debidamente preservado, ya que contrasta con los edificios modernos que hay a su alrededor siendo un claro testimonio del gran legado dejado por antiguas sociedades. Los trabajos arqueológicos han demostrado que el edificio muestra una larga y continúa secuencia cultural. Se han reconocido 3 distintos momentos de ocupación caracterizados por una función en particular (Centro Ceremonial, Cementerio y Edificio Público), y por el desarrollo de sociedades que abarcan desde el 200 A.C. hasta 1532 D.C.

El primer momento de ocupación se relaciona con la edificación de la pirámide escalonada. Su construcción se emprendió durante la parte final del periodo Formativo e inicios de la Cultura Lima (200 A.C.). El edificio se construyó con pequeños adobes hechos a mano en forma de “granos de maíz”. Con estos se levantaron plataformas superpuestas para lograr niveles diferentes, y sobre ellas se edificaron patios, pasadizos y recintos de acceso restringido cuyas paredes estaban pintadas de color amarillo ocre. El acceso entre desniveles se consiguió siempre por medios de rampas laterales. La edificación congregó y organizó a un sector de la población del Valle bajo del Rímac con fines ceremoniales, administrativos, políticos y sociales.

Luego del abandono de las instalaciones de Huallamarca, se reutilizó como cementerio en donde se hicieron entierros de individuos en posición extendida con las manos sobre la pelvis, envueltos en tela de algodón y atados sobre una camilla de carrizo. Las ofrendas (alimentos, cerámica estilo Lima Tardio y Nieveria), se colocaban a la altura de la cabeza. Para el segundo momento los enterramientos fueron caracterizados por la sepultura de fardos funerarios con falsa cabeza conteniendo individuos en cuclillas envueltos en sucesivas capas de tela, rellenas con algodón acompañados por un ajuar compuesto con utensilios de textileria, instrumentos musicales, herramientas de labranza, vasijas de cerámica policroma, entre otros; finalmente cubiertos con una empalizada de cañas. En el tercer momento se continuó empleando fardos funerarios, aunque estos eran más pequeños, menos suntuosos y sin falsa cabeza.

Las primeras excavaciones arqueológicas fueron realizadas en 1942 y estuvieron a cargo de Julio C. Tello. Y en la década de 1960, la Municipalidad de San Isidro con el asesoramiento de Arturo Jiménez Borja, logró realizar trabajo de conservación con la intención de preservar el área de crecimiento urbano de la zona; y en ese mismo año fue fundado el Museo de Sitio.

El Museo de Sitio Huallamarca está ubicado en Av. Nicolas de Ribera 201 con esquina de Av. El Rosario.

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